Acabas de mirarte al espejo y estás asustada, o enfadada, o quizá sólo triste. La mujer que aparece frente a ti se te parece, pero no eres tú. ¿Dónde fue tu silueta, tu cintura, tus caderas…cómo has podido subir tanto de peso?

 

Ahora recuerdas que hace meses que no puedes ponerte tus vaqueros favoritos porque no abrochan, pareces una morcilla bien apretada con esas mallas negras que llevas a todas partes, y has perdido el gusto por arreglarte y emperifollarte como antes…

 

Ok, decides que es el momento de ponerte en marcha. Necesitas adelgazar y lo necesitas ya, así que entras en modo supersónico y empiezas a buscar soluciones.

Siempre pensaste: “Bueno, en cuanto me ponga, adelgazo. Sólo necesito ponerme seria y adelgazaré todos estos kilos”.

Sin embargo, en el fondo sabes que no es tan fácil.

 

Ya lo has intentado muchas veces, y aunque has logrado bajar unos kilos, o quizá muchos, luego han vuelto a aparecer.

 

Y…cada vez que quieres adelgazar parece que te cuesta más.

Para colmo, a partir de los 40 años todo el mundo, sobre todo tus mejores amigas, se empeñan en decirte que te olvides.

 

Que con la edad se engorda, que no se puede adelgazar, que es mejor resignarse, blablabla.

La realidad es otra bien distinta.

Y es que cada vez que has hecho algo para adelgazar, has cometido uno de estos errores, quizá varios. Y es necesario que lo sepas cuanto antes.

Fíjate bien.

 

Los 7 errores que cometes

cuando quieres adelgazar

 

1.- No sabes lo que necesita tu cuerpo

 

Parece una estupidez, pero si quieres perder peso, lo normal es saber cómo funciona tu cuerpo en concreto.

Cómo le sientan ciertos alimentos, cómo te avisa cuando tiene hambre, cómo reacciona cuando estás nerviosa, o enfadada, o triste.

Tu cuerpo es único, no se parece a ninguno, así que es importante observarlo y conocerlo. Y eso no solemos hacerlo nunca.

No te comunicas con él, ha estado siempre ahí y sólo le exiges que sea perfecto, y que actúe exactamente como tú quieres…pero no te has molestado en tratar de conectarte con él para conocer sus necesidades.

En lugar de eso, creemos que bajando una receta de Internet  o copiando la dieta de una famosa (de cuyo cuerpo no sabemos nada), vamos a tener éxito.

Es increíble.

Eso, por no hablar de las peligrosas locuras que se pueden llegar a hacer, los jugos de plantas raras, los remedios extraños que circulan por la Red y las pastillas y productos que más que ayudarnos, pueden hacernos mucho daño.

Si no conoces tu cuerpo, jamás sabrás cómo ayudarlo a adelgazar.

 

Recuerda esto siempre: tu cuerpo QUIERE estar delgado, básicamente porque le cuesta menos funcionar.

 

Necesita menos oxígeno y menos combustible para seguir viviendo, así que por su parte lo tienes de tu lado.

Ahora bien, es necesario que te tomes la molestia de saber cómo es y cómo funciona exactamente.

Ninguna otra cosa te dará los resultados que buscas tan rápido como esto.

2.- Te pones a dieta. (ahí va eso)

 

Imagino tu cara de asombro, pero alguien tiene que decirlo. Este es uno de los peores errores que todas hemos cometido en algún momento.

En mi experiencia de años tratando de perder peso sin lograrlo, he podido comprobar que las dietas son lo que más daña tu cuerpo y tu mente.

Bien, antes de que me eches a los leones, déjame explicarte.

Pensemos juntas.

 

Partimos de la base de que no sabes lo que tu cuerpo necesita.

Entonces,

 

¿Por qué estás dispuesta a obedecer y comer los alimentos y las cantidades, que otra persona– que te conoce aún menos que tú misma-, decide?

 

¿Cómo sabes que son los correctos para ti?

Es inaudito pensar que todo el mundo tiene que comer lo mismo. ¿Acaso son todos los cuerpos iguales? No. ¿Entonces…?

Es de locos. Y sin embargo, vamos alegremente y compramos libros de dietas donde lo único que hacen es una cosa: prohibir y limitar. Justo lo que más odiamos los humanos.

 

Hacer dieta tiene todos los inconvenientes del mundo:

  • Te prohíbe todo lo que más te gusta
  • Te dice cuánto has de comer sin consultar con tu cuerpo
  • Es difícil de mantener por largo tiempo
  • Limita tu vida social, salidas, vacaciones, etc.
  • Provoca ansiedad y ganas de mandarlo todo a la porra
  • No tiene resultados definitivos

Y lo peor de todo. Genera sentimientos de privación difíciles de controlar.

Vivir en privación constante hace que tu sistema emocional y mental se vea comprometido seriamente.

En algún momento toda esa sensación de no tener lo que quieres saldrá por alguna parte. ¿Adivinas por dónde?

Atracones, ansiedad, culpa...y vuelta a empezar el lunes.

Por favor, no hagas dieta. Hay métodos mucho mejores para perder peso, más fáciles y definitivos.

3.- Compras el primer producto que ves por la tele o en Internet.

 

Pastillas, zumos, batidos, infusiones, hierbas, parches, cinturones, cintas de caminar, etc. ¿Te suenan?

Cuando se acerca el verano nos bombardean con anuncios de productos que nos prometen adelgazar…pero que no sirven para nada.

Casi todos hay que usarlos en conjunto con una dieta. Y ya has visto lo que significa esto en el punto 2.

Y los que no, debes usarlos de por vida para mantener los resultados.

Muy poca gente quiere vivir toda la vida tomando el mismo producto.

Y muy poca gente quiere invertir todo el dinero que supone esto. Miles de euros que podrías estar usando para comprar ropa nueva, salir de vacaciones o disfrutar de más tranquilidad, simplemente.

Los productos funcionan bien por un período corto de tiempo.

 

Pero, ¿y después? Vuelta a engordar…así que es un error confiar en ellos para tu plan de adelgazamiento definitivo.

 

4.- Te apuntas al gimnasio.

 

Este es todo un clásico. En enero y en abril acudimos en masa al gimnasio, con la esperanza de que asomen esos abdominales duros y brillantes que vemos en las fotos de Facebook…

Este punto no es un error en sí mismo, pero sí que obliga a una reflexión madura y realista para ver cómo encaja en tu objetivo de perder peso.

 

La cuestión es: ¿Te gusta ir al gimnasio?

 

Si la respuesta es Sí, magnífico. Adelante, ve y disfruta. Probablemente no perderás peso sólo con esto, pero sí tendrás mejor forma y salud.

Si la respuesta es No, tenemos un problema. ¿Cuánto tiempo podrás aguantar sacrificándote 4 veces por semana, 2 horas por día, para tratar de perder algún kilo?

De nuevo, todo lo que te limita, te obliga o te prohíbe algo es difícil de mantener por largo tiempo.

 

Invertirás dinero, tiempo y esperanza en un recurso que no es para todo el mundo. Y no te ayudará a adelgazar.

Perder peso no es tan sacrificado cuando sabes cómo.

Y luego, puedes elegir una actividad física que te guste si quieres, como complemento, pero no como herramienta principal para adelgazar.

5.- Te recriminas, te criticas constantemente

 

Es lo más fácil del mundo. Subimos a la báscula, o nos probamos un vestido que antes nos quedaba perfecto, y cuando vemos cuánto hemos engordado empezamos a quejarnos, a acusarnos y hacernos reproches.

Sentimos rencor por nuestro cuerpo, nos lanzamos frases tremendas de desprecio o incluso odio.

También podemos sentir lástima, nostalgia, pena de vernos así.

Todo un abanico de pensamientos y emociones negativos.

Lo peor de todo es que pensamos que esto no tiene consecuencias. No somos conscientes de cómo afecta a nuestro cuerpo, y a nuestro peso.

Nuestras emociones y pensamientos emiten cargas energéticas, como ondas energéticas, que se depositan en nuestro cuerpo a cada instante en que las emitimos.

Cuando estas ondas son positivas, es más fácil que nuestro cuerpo esté sano y receptivo a recuperar su peso perfecto.

Pero…cuando son negativas ejercen el efecto contrario. Tu cuerpo acusa esta energía densa y “oscura” y reacciona engordando aún más, o no perdiendo peso en absoluto.

Si no lo crees, recuerda cuando el médico le dice a la familia de un convaleciente: “Que no tenga disgustos ni emociones fuertes. Está débil y no se le debe alterar”

¿Por qué un disgusto podría empeorar a alguien si la enfermedad está sólo en el cuerpo?

Si no eres amable contigo misma antes, durante y después de tu proceso de adelgazamiento, tus resultados serán peores, o quizá no tengas ningún resultado.

 

Es hora de respetarte más y honrar a tu cuerpo, dejando de reprocharle, compararle con otros o renegar de él.

6.- Esperas resultados de inmediato.

¿Conoces a alguien que comienza un plan para adelgazar y se pesa todos los días? ¿O cada dos días? Seguro que sí.

Lo más probable es que se lleve un disgusto con otro, porque un día habrá bajado 100 gr, al siguiente sube 50, al tercero no baja nada…y así sucesivamente.

Eso genera ansiedad, desesperación, desánimo, y es muy probable que termine abandonando porque “no tuvo resultados”.

Y ya sabes lo que ocurre con las emociones negativas…bloquean y ralentizan el tan ansiado resultado.

Gran error.

Adelgazar no es un chasquido mágico, en que alguien te toca con una varita y de repente apareces delgada.

 

Es un PROCESO interno que se inicia en tu mente, luego en tus emociones, y por último aparece el resultado en tu cuerpo.

 

Es, en definitiva, un trabajo de desarrollo personal, cuyos resultados no són sólo internos, sino que se pueden ver en el exterior, en tu peso, tu figura y tu energía.

Y ese proceso necesita un tiempo. ¿Cuánto? Depende. Cada cuerpo es diferente, ya lo sabes.

Por eso hay que ser paciente y no esperar un cambio radical en una semana.

Si alguien te ofrece adelgazar 30 kg en un mes, desconfía. Te están tomando el pelo.

Lo mejor que puedes hacer es olvidarte de cuánto tiempo tardarás en adelgazar. Sólo enfócate en estar positiva todo el tiempo que puedas, y permitir que los cambios vayan sucediendo sin ansiedad ni prisa.

Cuanta menos prisa tengas, más rápido irás.

7.- Sólo miras fuera de ti, en lugar de dentro

 

Este es el error que te costará más caro, porque te hará rebotar una y otra vez como una pelota.

Creemos que el peso es una cuestión sólo de nuestro cuerpo, por lo tanto buscamos soluciones fuera de nosotras todo el tiempo, algunas ya las has visto en los puntos anteriores, y ya sabes que no ofrecen resultados duraderos.

No nos damos cuenta de que no somos sólo un cuerpo, sino mucho más. El inicio de nuestro sobrepeso está en nuestra mente, en los pensamientos y emociones que se generan, y nos hacen comer por mil razones distintas a la única razón lógica para comer…que es tener hambre.

La inmensa mayoría somos comedoras emocionales. Nos consolamos comiendo cuando estamos aburridas, enfadadas, tristes, entusiasmadas, etc.

Por lo tanto, hasta que no hay armonía entre la mente, las emociones y el cuerpo, es muy difícil que los resultados duren.

 

Puedes bajar de peso, claro que sí, pero te garantizo que no podrás mantenerlo de por vida si no tienes en cuenta esto.

Bueno, ¿y ahora qué?

Vamos a ver cómo solucionar estos errores y comenzar a perder peso a buen ritmo.

 

Las 3 soluciones para adelgazar sin errores

y mantener tu peso perfecto para siempre

 

1.- Hazte una experta en tu cuerpo

 

Responde honestamente a estas preguntas:

¿Sabes dónde está tu estómago exactamente?

¿En cuánto tiempo haces las digestiones normalmente?

¿Cómo sabes cuándo debes parar de comer? 

¿Lo haces, paras de comer cuando tu estómago te lo indica?

 

Observar cómo funciona tu cuerpo, qué necesita, y cómo trata de comunicarse contigo constantemente es CLAVE para diseñar tu plan de ataque.

Sin esta información, estarás dando palos de ciego.

Recuerda siempre: tu cuerpo es único. No lo compares con ningún otro. Los planes de comida estándar no sirven para nada. A cada una, lo suyo.

Este es el primer paso para conectar con tu cuerpo e iniciar tu proceso de adelgazamiento. Cuanto antes empieces, mejor.

2.- Descubre POR QUÉ comes.

 

Espera, no es algo tan obvio.

Este descubrimiento puede suponer una enorme diferencia en cómo trabajar tu propio adelgazamiento. 

Necesitas salir del modo automático en que todos vivimos, y ser consciente de cuáles son las razones de tu sobrepeso.

Fíjate en una persona de tu entorno que siempre haya estado delgada.

Si tienes oportunidad, reúnete y come con ella, y observa cómo se comporta.

Para ella, la comida es sólo eso, comida. No le sirve de evasión, no se refugia en ella, no se preocupa si come dulce o salado. Está totalmente alineada con su cuerpo y su mente, y por eso puede mantener su peso equilibrado toda la vida.

Ese es el reto.

No es sólo adelgazar, porque esto se puede conseguir fácilmente cerrando la boca, ¿verdad?

Es convertirte en una mujer delgada para siempre, una de esas mujeres afortunadas que comen lo que quieren y no suben de peso.

Por eso necesitas preguntarte ¿Por qué quiero comer esto?

¿Realmente tengo hambre, o es que tengo ganas de comer? (NO es lo mismo!)

Una vez más obsérvate, y toma conciencia de lo que aparezca en tu mente.

Tus emociones aparecerán para darte esa información. Y a partir de ahí podrás trabajar para adelgazar de forma definitiva.

3.- Deja de pensar en lo que comes.

 

No es por ahí. La clave está en Cómo comes, y en Cuándo, en lugar de dejar de comer todo lo que más te gusta.

Puedes comer pizza y adelgazar, o pasteles y adelgazar. Esto supone una revolución en tu sistema de creencias, ya lo sé, pero es la pura verdad.

Y lo puedes comprobar por ti misma cuando quieras.

Yo logré adelgazar 12 kg y 2 tallas de ropa tomando postre todos los días, saliendo a comer fuera, celebrando la Navidad como una más. Y no he subido ni un kilo.

Hace ya un año de esto. Por eso sé bien de lo que hablo. tengo los resultados y sé que funciona.

Créeme, pasar el día pensando en privarse de esto o aquello, cocinando cosas especiales para ti, pesando alimentos o contando calorías no es la solución.

Es el momento de tu transformación. Dejar de luchar para siempre con tu peso y convertirte en una mujer delgada para siempre…¿cómo lo ves?

Si estás lista para una transformación así, descárgate mi Guía Gratuita “Cómo Perder tus primeros 10 kg… aunque no puedas seguir una dieta”.

En ella encontrarás mis principios más exitosos para que empieces a adelgazar ya. Pero ya.

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